viernes, 19 de octubre de 2018

Estado de cambio ¿transición?


Este último tiempo estuve ausente, digamos que, atravesé por una crisis. He tenido ciertos problemas personales, familiares y amorosos.

Todo se resume a una sola palabra, COBARDE.

Como sabrán, soy un hombre pacífico y tímido, rara vez voy en contra de la corriente, mejor dicho, no me gusta la confrontación, no me considero un buen argumentador y además me sonrojo con facilidad y me pongo nervioso, por lo cual callo, no puedo hablar.

Ósea, esto me hace ver como un cobarde, sin agallas, como si no tuviera los pantalones bien puesto, los huevos bien plantados, etc. quizás sea todo eso y más, pero las personas que me importan me ven así, en especial Eva, mi esposa, mi mujer, imagino lo decepcionante que debe ser para ella eso, pero parece que me ama mucho, pues aún sigue conmigo, me acepta pese a todos mis defectos, hace un tiempo me dio un ultimátum (última advertencia) o hacia algo (respecto a un problema en particular) o nos separábamos... de alguna forma logré “no hacer nada” y aún seguimos juntos.

 Eva sin dudas tiene un corazón enorme, y yo la sigo defraudando, soy un idiota, no, más que eso, un cobarde, no puedo... No puedo dejar de ser un cobarde y enfrentar mi problema, me cuesta mucho, ni siquiera la amenaza de terminar con mi matrimonio pudo ante la inamovible pared (el problema) que tenía en frente, lo intenté, pero quedé duro, petrificado, sin poder hablar, sin poder decir nada, sin poder expresar los conflictos existentes y a través del diálogo llegar a un acuerdo/entendimiento... que cobarde soy, no merezco la mujer que tengo, los hijos que me dio, no merezco ser padre, no merezco ser hijo, no merezco...

Todo tiene un límite, en cualquier momento explota todo, y ahí será todo un desastre, nada volverá a ser igual, correrán lágrimas de sangre por doquier... tengo que actuar ya, pero... soy un maldito cobarde.

La fe mueve montañas dicen... Estoy de alguna forma acercándome más a la fe, a la religión, a raíz de mi problema. Increíblemente esto, a pesar del conflicto, parece estar uniéndonos más con Eva, ella es muy devota, creyente, yo en cambio, era un apestoso ateo, no creía en nada ni nadie.

Realmente estoy tratando de cambiar, buscando ayuda, convicción, agallas, fuerzas en la fe, tratando de aceptar y creer en algo, en un dios omnipotente, omnipresente, todopoderoso... sé que el cambio no se dará de la noche a la mañana, pero aquí estoy, intentándolo, tratando de salvar o mantener mi matrimonio. Sé que para Eva el tema de la región es muy importante, estoy abriendo mi corazón a ella y a Cristo, para que juntos puedan guiarme...

Respecto al problema, espero y deseo de todo corazón poder superarlo y enfrentarlo pronto, cuanto más pronto mejor…

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